lunes, 29 de noviembre de 2010

Domingo, 28-11-2010

Parece que la nieve llegó para quedarse. Os dejo con unas fotos que tomé el domingo por la mañana. La verdad es que estuvo toda la tarde nevando, por lo que la cantidad de nieve acumulada en las calles es todavía mayor a la que aparece en las fotos.
Camino para ir desde el aparcamiento hasta el portal de mi casa.


Tranvía. La persona que está delante del mismo, con un chaleco naranja, es el conductor del mismo. Está accionando de forma manual (esto es, con una barra de metal que lleva en la cabina) el cambio de vía (con tanta nieve el proceso es algo más dificultoso).

Medio de transporte más habitual en esta época del año para la chavalería.


Bulevar de la avenida de Lenin, principal calle de la ciudad.


Aspecto que presentaba la calle Lunacharskovo.


Vista de la calle Malysheva.





viernes, 26 de noviembre de 2010

HOTEL MADRID

Hace tiempo alguien preguntó en este blog por el hotel Madrid.

Efectivamente, en un barrio del norte de la ciudad (Uralmash), está situado el hotel Madrid. Dicho hotel nació junto con la fábrica que da nombre al barrio en los años 30. El por qué del nombre todavía no lo he podido saber a ciencia cierta. Algunos lugareños me han contado que es porque en él se alojaron algunos niños de la guerra españoles. La dirección exacta del hotel es: calle Mashinastroiteley, Nº4 (marcado con el número 1 en el mapa de debajo). Por cierto, la gran mancha gris que se ve bajo el punto 1 es la extensión de la fábrica de Uralmash, un auténtico monstruo dedicado a la fabricación de maquinaria pesada (y que, actualmente, pasa por dificultades económicas).


Situación del hotel Madrid en Ekaterimburgo. Se encuentra en el mayor barrio del norte de la ciudad, llamado Uralmash. En la parte baja del mapa podéis ver el estanque de la ciudad y la "platinka", lo que se podría considerar el centro de la ciudad.


Vista del hotel Madrid en sus primeros años de vida.


Vistas actuales del hotel Madrid. Digamos que el estado de conservación del edificio es más que discreto.


Existen, además, otros lugares en la ciudad marcados con nombres españoles. Al menos, que yo conozca, existen en Ekaterimburgo la calle de los trabajadores españoles y la de Dolores Ibarruri (las dos muy céntricas, por cierto).



miércoles, 17 de noviembre de 2010

La perla de Siberia

Así es el sobrenombre que recibe la ciudad de Tobolsk ya que, en el siglo 18 - 19, fue una de las ciudades más importantes de la región, además de su capital. Con el desplazamiento de los dominios imperiales hacia el Este, la ciudad fue perdiendo peso. Un hecho decisivo que estancó el progreso de esta ciudad fue la decisión de que el transiberiano no pasara por ella. Incluso hoy en día la ciudad posee una estación de tren algo inusual, ya que está situada a unos 15 kms de la ciudad.

En la ciudad se distinguen claramente dos partes: la ciudad alta (más moderna, de estilo comunistoide), y la ciudad baja (emplazamiento original y en la que se encuentra lo que podríamos llamar la ciudad vieja). Entre las dos hay un pequeño desnivel, en cuya cornisa se encuentra el kremlin de la ciudad, único de ladrillo en toda Siberia.

Vista del Kremlin desde la parte baja de la ciudad (ciudad antigua).

En la ciudad alta reina el orden: amplias avenidas, calles bien asfaltadas, zonas ajardinadas cuidadas, diferentes estatuas ... se nota que es una ciudad con ciertos recursos económicos (por lo que me contaron a pocos kilómetros hay una gran petroquímica). La ciudad baja es completamente lo opuesto: desorden, dejadez, abandono ...

Estatua en memoria del escritor Ershov, natural de Tobolsk.

Panorama en una de las arterias principales de la ciudad antigua. Parece mentira que esta parte de la ciudad gozara de algún tipo de esplendor en el pasado.


La mayor atracción turística de la ciudad, por no decir la única, es el kremlin que os contaba anteriormente. La verdad es que está muy bien conservado (se nota que ha sido recientemente restaurado), por lo que el conjunto es muy interesante. Desde él hay unas bonitas vistas de la ciudad antigua y del rio Irtish. El gran punto negro de la ciudad, para el vistitante, es el escaso desarrollo del sector servicios / ocio: pocos hoteles y no muy buenos, muy pocos restaurantes y cafeterias, el único cine lo están remodelando ... vamos, que a quien le guste pasar el tiempo en casa esta ciudad es perfecta para vivir.

Fachada principal del "Gostiny dvor".

Iglesia de Santa Sofia.

Otra de las atracciones que tiene la ciudad es la visita a la casa en la que vivió, durante su estancia en la ciudad, el último zar de Rusia, Nicolás II. Posteriormente sería trasladado a la ciudad de Ekaterimburgo, donde sería ejecutado por los bolcheviques en 1918. Hoy en día, el edificio alberga un pequeño museo en el que se puede visitar una habitación, tal y como se encontraba durante el periodo de estancia del zar en la casa.

Placa conmemorativa de la estancia de Nicolás II en Tobolsk.


Edificio en el que se alojó el zar Nicolás II durante su estancia en Tobolsk.

También pude visitar a unos 30 kms de la ciudad el monasterio de Abalak. Junto a dicho monasterio, un empresario ha construido lo que sería una réplica de un fuerte-ciudad ruso del siglo XVII. La verdad es que el sitio es bastante interesante (hay restaurante y hotel). El complejo está enteramente realizado con madera.


Ekinoterimburgo en la puerta de entrada al monasterio de Abalak.


Vista del complejo turístico Abalak, situado junto al convento de mismo nombre.


Mi conclusión es que la visita a Tobolsk merece la pena. Eso sí, no veo necesidad de pasar más de una noche allí (si sólo se visita Tobolsk) o dos noches en caso de querer visitar alguno de los monasterios de los alrededores.

jueves, 11 de noviembre de 2010

La señal "Ш"


Pues hoy os quería hablar de una señal (si se puede llamar así, tal vez es más una indicación), que se puede ver durante esta época del año en la parte posterior de muchos vehículos rusos.

El caso es que, desde hace ya algún tiempo, todos los vehículos están cambiando de "calzado" para adecuarse a la nieve y el hielo. El cambio consiste en reemplazar los neumáticos de primavera - verano y montar ya el juego de invierno. La diferencia fundamental es que los neumáticos de invierno cuentan con pequeños clavitos que facilitan el agarre al asfalto en condiciones de hielo y nieve (y que en ruso se llaman "шипы"). Tengo que reconocer que estos neumáticos funcionan fenomenal ... antes de conducir con ellos, nunca pensé que pudieran agarrar tanto (eso sí, hay que andar con cuidado).

Bueno, pues la señal que arriba os indico tiene que ver con todo este tema. Esta señal se pone en la parte trasera de los coches para indicar a los conductores que vienen detrás: "señores, llevo clavos y, como todavía no hay nieve, freno más de lo normal".

Este es el panorama que nos encontramos ahora en Ekaterimburgo; la gran mayoría de la gente ha cambiado ya los neumáticos, pero todavía no hay una gota de nieve en el asfalto. Eso sí, no sé cuanto de obligatorio es llevar esa señal, ya que hay muuuucha gente que no la lleva. También hay otros que la llevan permanentemente, lleven los neumáticos de verano o de invierno.

La situación que os contaba anteriormente (ruedas con clavos, y sin noticias de la nieve) tiene unas consecuencias nefastas para el asfalto, ya que su desgaste es mucho mayor. Eso no justifica el mal estado de las calles en muchas ciudades rusas, pero si que podría ser un factor a tener en cuenta. Otro daño colateral es que las líneas en las calles desaparecen, ya que los clavitos las van borrando poco a poco. Es por ello que si os pasáis en la primavera por Ekaterimburgo no veréis ni una sola línea en las carreteras (cada año se pintan de nuevo).

Bueno, soy consciente de que tengo un par de entradas, al menos, pendientes: Bulgaria segunda parte y el viaje a la perla de Siberia (Tobolsk).

lunes, 18 de octubre de 2010

Primeras nieves

Hoy hemos tenido en Ekaterimburgo la primera nevada, con algo de fundamento, de la temporada. Ha sido como una especie de simulacro ante lo que se avecina.
De todas formas el pronóstico para hoy ya decía que las temperaturas subirían hasta los 8 - 10 grados después del mediodia, por lo que la nieve ya se ha derretido.
Por unas horas volvió a predominar el blanco ...

jueves, 14 de octubre de 2010

5 AÑOS

El 13 de octubre de 2010 se cumplieron 5 años de mi primera llegada a Rusia. Entonces no pensaba que mi presencia en este país fuera a prolongarse por tanto tiempo. En estos últimos 5 años he vivido, por orden cronológico, 15 meses en Moscú, 15 en Madrid y, el resto, en Ekaterimburgo.

Nunca me olvidaré de la llegada a Moscú y, más en concreto, al aeropuerto de Sheremetevo 2. La verdad es que no tenía una idea preconcebida de lo que me iba a encontrar, pero tengo que reconocer que aquel aeropuerto me parecio una puerta muy cutre como entrada al país ... y cómo sería el resto ¿?? Lo siguiente que recuerdo es, camino al centro de la ciudad, dos coches que se paran en medio de la autopista (si había tres carriles, pues en el del centro, con un par) por una discusión de tráfico. De uno de los coches se bajó un ruso y, se fue directo a dar manporrazos contra el cristal del otro conductor. Ante la falta de arrojo de este último para salir a dar la cara, el conductor manporrero decidió dejar como recuerdo en la luna de su contrincante un buen escupitajo ... pero bueno, bueno. Ahí es cuando pense: pero donde te has metido???

Otro de los recuerdos imborrables de aquel día fue la llegada a nuestro piso de acogida. Primero, porque el ascensor parecía más un ataúd que otra cosa y, segundo, porque cuando el Killo y yo pensábamos que el día había llegado a su fin, Carbuncho nos hizo el mejor regalo: nos llevo a conocer la Plaza Roja. Nunca me olvidaré de esa primera visita.

Tras este primer día, llegarían después un montón de anécdotas, historias, experiencias ... esos 15 meses en Moscú son imborrables, joe, si es que hasta el curro era un chollo (con el permiso de Alfor, que gracias a dios sabía perfectamente lo que había). Que buenos aquellos inicios, en los que volar en Tupolev era ya una auténtica aventura que justificaba el viaje a realizar (el primero sería a Kaliningrado, luego llegarían más).

El caso es que, por una cosa u otra, esta tierra me enganchó. Es por ello que en cuanto tuve una oferta de trabajo interesante para volver, no me lo pensé dos veces. Mirando atrás no me arrepiento para nada de las decisiones tomadas; la primera venir por primera vez a Rusia y, la segunda, volver cuando pude. Atrás quedan muchas experiencias enriquecedoras y, por supuesto, un buen puñado de amistades labradas en esta tierra (ninguna nativa del lugar, por cierto).

He estado recopilando algunas fotos de lo que han sido estos últimos 5 años en Rusia. Aquí os las dejo:


El Killitri y el Kinitri en la furgoneta que nos trasladó del aeropuerto a nuestro piso de acogida. De esta foto han pasado ya 5 años!!!


Primer paseo por Moscú, ese mismo 13 de octubre de 2005. Destino: la plaza roja. Esta foto fue tomada ese mismo día.


Mi primera cama en Moscú. El Carbuncho nos abrió la puerta de su casa de par en par.


Los primeros meses en Rusia nos afanamos en intentar aprender el mayor ruso posible. Anda que no es puñetero este idioma!. En la foto, la entrada al instituto Pushkin de Moscú.


Tupolev 154 en el que nos desplazamos en nuestro primer viaje por el país. Destino: Kaliningrado. Teníamos curiosidad por saber como sería ese pequeño pedacito de Rusia a orillas del mar Báltico (y totalmente separado de la Madre Patria!).


De paseo por Kaliningrado. Este viaje abrió la veda en 2006. Llegarían muchos viajes más ese mismo año, tanto fuera de Rusia: Sofia, Viena, Kiev, Vilnyus, Copenague, Tiflis, Ereván, Minsk ... como por el interior: San Petersbrugo, Nizhny Novgorod y Kazán.


Mi destino actual: Ekaterimburgo, la capital de los Urales. Esta sería parte de la "otra Rusia". Esa Rusia que es mayoría y que no tiene nada que ver con Moscú o San Petersburgo.


Vista del estanque de la ciudad.









sábado, 2 de octubre de 2010

BULGARIA (I)

Muy buenas! que rabia me da tener tan tan poco tiempo libre en los últimos tiempos. La verdad es que estoy ante un auténtico Tourmalet de curro que me impide hacer muchas muchas cosas, entre ellas, hacer entradas en el blog más amenudo.
Quería contaros un poco más de mi viaje a Bulgaria, eso sí, sin extenderme demasiado. Antes de nada tengo que decir que es un país que recomiendo para ser visitado. Es una pena que las infraestructuras del país se encuentren en un estado tan penoso, porque lo que es el país tiene sitios muy interesantes para ser visitados.
Tras pasar el primer fin de semana en Sofia, entregados al ocio (la verdad por delante), nos dispusimos a salir de la capital y visitar la zona suroeste del país.

Nuestra primera parada fue el principal centro espiritual de Bulgaria: el monasterio de Rila. La verdad es que es un sitio precioso, tanto el monasterio en sí, como el entorno en el que se encuentra ubicado.


Desde el monasterio salen varias sendas para caminar por la montaña. Nosotros intentamos subir a los 7 lagos. El problema es que no íbamos todo lo preparados que la expedición requería, por lo que tuvimos que dar la vuelta a mitad de la travesía (eso sí, entre ir y volver estuvimos algo más de 5 horas caminando, que tampoco esta nada mal).

Tras la excursión emprendimos viaje a nuestro siguiente destino: Melnik ... bueno, esa era la idea inicial. No sé muy bien cómo, pero, finalmente, cuando ya estábamos en ruta, decidimos cambiar el destino a Bansko, la principal estación de esquí del país. No conozoco Melnik pero estoy convencido que el cambio fue un acierto. En la foto superior podéis observar alguna de las pistas de la estación invernal. En la parte inferior se puede ver el tipo de edificaciones que hay en el centro de la parte antigua de la ciudad (la parte nueva es la moderna estación de esquí).


Tras dos noches en Bansko, el siguiente destino fue Plovdiv, segunda ciudad del país. En la foto me podéis ver en el teatro romano de la ciudad. Plovdiv es una ciudad repartida en 3 colinas. En una de ellas está emplazada la parte más antigua de la ciudad. La verdad es que es una visita muy recomendada.



Tras Plovdiv, emprendimos el viaje de regreso a Sofia, previo paso por Borovets, estación invernal situada a unos 40 kms de la capital. En cuanto tengas las fotos descargadas os enseño un poquito más de este hermoso país.